Cómo se puede fallar tanto?
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Hacia tanto tiempo que no jugaba con Huyen, el domingo en la madrugada de aqui, y la tarde de alla
, decidimos entrar un rato a manera de relajarnos, fue muy divertido; estuvimos jugando contra una pareja de mexicanos muy amables y buenos jugadores -al comienzo les ganamos como 4 juegos seguidos y no nos kickearon, como lo hicieron otros, es q somos tan buenos jugando GB
jejeje - la imagen es del juego más gracioso fijo q bajaron mis estadísticas de tanto fallar.
Primero fallo Huyen, luego yo... estaba recontra suertuda ArthemisaX ... hasta el final la tenia para matar ganar el juego y q no le podiamos dar, y Huyen teniendola tan cerca ... tb fallo xDDD, ellos tb fallaban y risa para todos ... ojala se repita pronto

Primero fallo Huyen, luego yo... estaba recontra suertuda ArthemisaX ... hasta el final la tenia para matar ganar el juego y q no le podiamos dar, y Huyen teniendola tan cerca ... tb fallo xDDD, ellos tb fallaban y risa para todos ... ojala se repita pronto

- Etiquetas: gunbound
- Escrito el 31-07-2007 a las 05:40
La Fuga - Buscando en la basura
Últimamente estoy escuchando bastante a La Fuga es una banda, de Cantabria (España); tiene otras canciones q me agradan "P'aqui p'alla, En vela, Madrid, Mendigo, Despacito ..."
muy buena las recomiendo, aunque a la pequeña Damaris no le terminan de agradar algunas, pues A MI SI !!! 
Triste,
como un perro en la autopista,
como una tortuga con prisa,
como una monja en un burdel.
Solo,
como cuando tú te fuiste,
como cuando no te rozan
unos labios de mujer.
Hoy me he vuelto a ver...
Absurdo,
como un domingo por la tarde,
como las balas por el aire,
como el puto despertador.
Inútil,
como los besos que no diste,
como un cuerpo que se viste
cuando me desnudo yo.
Y ahora que voy más solo que la luna
negociando gasolina para este amanecer
ya ves, voy buscando en la basura
unos labios que me digan: "esta noche quédate".
Como un borracho en el desierto,
como una princesa en el metro,
como un reo sin voz.
Como una navidad sin techo,
como un delfín en el mar muerto,
como la lágrima que moja tu colchón.
Vacío,
como el corazón del rico,
como el bolsillo del mendigo,
como los besos de alquiler.
Confuso,
como una noche sin abrigo,
como las frases que ya no te escribo
pa' que vuelvas otra vez.
Y ahora que voy más solo que la luna
negociando gasolina para este amanecer
ya ves, voy buscando en la basura
unos labios que me digan: "esta noche quédate" ...
como un perro en la autopista,
como una tortuga con prisa,
como una monja en un burdel.
Solo,
como cuando tú te fuiste,
como cuando no te rozan
unos labios de mujer.
Hoy me he vuelto a ver...
Absurdo,
como un domingo por la tarde,
como las balas por el aire,
como el puto despertador.
Inútil,
como los besos que no diste,
como un cuerpo que se viste
cuando me desnudo yo.
Y ahora que voy más solo que la luna
negociando gasolina para este amanecer
ya ves, voy buscando en la basura
unos labios que me digan: "esta noche quédate".
Como un borracho en el desierto,
como una princesa en el metro,
como un reo sin voz.
Como una navidad sin techo,
como un delfín en el mar muerto,
como la lágrima que moja tu colchón.
Vacío,
como el corazón del rico,
como el bolsillo del mendigo,
como los besos de alquiler.
Confuso,
como una noche sin abrigo,
como las frases que ya no te escribo
pa' que vuelvas otra vez.
Y ahora que voy más solo que la luna
negociando gasolina para este amanecer
ya ves, voy buscando en la basura
unos labios que me digan: "esta noche quédate" ...
Una historia sobre Sir Galahad (Parte III)
Galahad condujo el carruaje por los ahora desiertos caminos en dirección al río y de allí por el camino alto hacia el monte.
Al llegar, bajó presuroso y tomando a su esposa amorosamente por la cintura la ayudó a bajar del carro. Le dijo que guardaría los caballos y la invitó a pasar a su nueva casa.
Galahad se demoró un poco más porque prefirió contemplar la puesta del sol hasta que la línea roja terminó de desaparecer en el horizonte. Recién entonces Sir Galahad tomó aire y entró.
El fuego del hogar estaba encendido y, frente a él, una figura desconocida estaba de pie, de espaldas a la puerta. Era la silueta de una mujer vestida en gasas blancas semitransparentes que dejaban adivinar las curvas de un cuerpo cuidado y atractivo.
Galahad miró a su alrededor buscando a la mujer que había entrado unos minutos antes, pero no la vio.
-¿Dónde está mi esposa? -preguntó.
La mujer giró y Galahad sintió su corazón casi salírsele del pecho. Era la más hermosa mujer que había visto jamás. Alta, de tez blanca, ojos claros, largos cabellos rubios y un rostro sensual y tierno a la vez. El caballero pensó que se habría enamorado de aquella mujer en otras circunstancias.
-¿Donde está mi esposa? - repitió, ahora un poco más enérgico.
La mujer se acercó un poco y en un susurro le dijo:
-Tu esposa, querido Galahad, soy yo.
-No me engañas, yo sé con quién me casé -dijo Galahad- y no se parece a ti en lo más mínimo.
-Has sido tan amable conmigo, querido Galahad, has sido cuidadoso y gentil conmigo aun cuando sentías que aborrecías mi aspecto, me has defendido y respetado tanto como nadie lo hizo nunca, que te creo merecedor de esta sorpresa... La mitad del tiempo que estemos juntos tendré este aspecto que ves, y la otra mitad del tiempo, el aspecto con el que me conociste... -la mujer hizo una pausa y cruzó su mirada con la de Sir Galahad-. Y como eres mi esposo, mi amado y maravilloso esposo, es tu privilegio tomar esta decisión: ¿Qué prefieres, esposo mío? ¿Quieres que sea ésta de día y la otra de noche o la otra de día y ésta de noche?
Dentro del caballero el tiempo se detuvo. Este regalo del cielo era más de lo que nunca había soñado. Él se había resignado a su destino por amor a su amigo Arturo y allí estaba ahora pudiendo elegir su futura vida. ¿Debía pedirle a su esposa que fuera la hermosa de día para pasearse ufanamente por el pueblo siendo la envidia de todos y padecer en silencio y soledad la angustia de sus noches con la bruja? ¿O más bien debía tolerar las burlas y desprecios de todos los que lo vieran del brazo con la bruja y consolarse sabiendo que cuando anocheciera tendría para él solo el placer celestial de la companía de esta hermosa mujer de la cual ya se había enamorado?
Sir Galahad, el noble Sir Galahad, pensó y pensó y pensó, hasta que levantó la cabeza y habló:
-Ya que eres mi esposa, mi amada y elegida esposa, te pido que seas... la que tú quieras ser en cada momento de cada día de nuestra vida juntos...
Cuenta la leyenda que cuando ella escuchó esto y se dio cuenta de que podía elegir por sí misma ser quien ella quisiera, decidió ser todo el tiempo la más hermosa de las mujeres.
Cuentan que desde entonces, cada vez que nos encontramos con alguien que, con el corazón entre las manos, nos autoriza a ser quienes somos, invariablemente nos transformamos.
Fuente: http://mistextos.wordpress.com/2006/07/23/el-caballero-sir-galahad
*** Una bella historia, pero siempre se habla de Sir Galahad como el caballero más noble, puro, casto; igual lo repito "una bella historia".
Al llegar, bajó presuroso y tomando a su esposa amorosamente por la cintura la ayudó a bajar del carro. Le dijo que guardaría los caballos y la invitó a pasar a su nueva casa.
Galahad se demoró un poco más porque prefirió contemplar la puesta del sol hasta que la línea roja terminó de desaparecer en el horizonte. Recién entonces Sir Galahad tomó aire y entró.
El fuego del hogar estaba encendido y, frente a él, una figura desconocida estaba de pie, de espaldas a la puerta. Era la silueta de una mujer vestida en gasas blancas semitransparentes que dejaban adivinar las curvas de un cuerpo cuidado y atractivo.
Galahad miró a su alrededor buscando a la mujer que había entrado unos minutos antes, pero no la vio.
-¿Dónde está mi esposa? -preguntó.
La mujer giró y Galahad sintió su corazón casi salírsele del pecho. Era la más hermosa mujer que había visto jamás. Alta, de tez blanca, ojos claros, largos cabellos rubios y un rostro sensual y tierno a la vez. El caballero pensó que se habría enamorado de aquella mujer en otras circunstancias.
-¿Donde está mi esposa? - repitió, ahora un poco más enérgico.
La mujer se acercó un poco y en un susurro le dijo:
-Tu esposa, querido Galahad, soy yo.
-No me engañas, yo sé con quién me casé -dijo Galahad- y no se parece a ti en lo más mínimo.
-Has sido tan amable conmigo, querido Galahad, has sido cuidadoso y gentil conmigo aun cuando sentías que aborrecías mi aspecto, me has defendido y respetado tanto como nadie lo hizo nunca, que te creo merecedor de esta sorpresa... La mitad del tiempo que estemos juntos tendré este aspecto que ves, y la otra mitad del tiempo, el aspecto con el que me conociste... -la mujer hizo una pausa y cruzó su mirada con la de Sir Galahad-. Y como eres mi esposo, mi amado y maravilloso esposo, es tu privilegio tomar esta decisión: ¿Qué prefieres, esposo mío? ¿Quieres que sea ésta de día y la otra de noche o la otra de día y ésta de noche?
Dentro del caballero el tiempo se detuvo. Este regalo del cielo era más de lo que nunca había soñado. Él se había resignado a su destino por amor a su amigo Arturo y allí estaba ahora pudiendo elegir su futura vida. ¿Debía pedirle a su esposa que fuera la hermosa de día para pasearse ufanamente por el pueblo siendo la envidia de todos y padecer en silencio y soledad la angustia de sus noches con la bruja? ¿O más bien debía tolerar las burlas y desprecios de todos los que lo vieran del brazo con la bruja y consolarse sabiendo que cuando anocheciera tendría para él solo el placer celestial de la companía de esta hermosa mujer de la cual ya se había enamorado?
Sir Galahad, el noble Sir Galahad, pensó y pensó y pensó, hasta que levantó la cabeza y habló:
-Ya que eres mi esposa, mi amada y elegida esposa, te pido que seas... la que tú quieras ser en cada momento de cada día de nuestra vida juntos...
Cuenta la leyenda que cuando ella escuchó esto y se dio cuenta de que podía elegir por sí misma ser quien ella quisiera, decidió ser todo el tiempo la más hermosa de las mujeres.
Cuentan que desde entonces, cada vez que nos encontramos con alguien que, con el corazón entre las manos, nos autoriza a ser quienes somos, invariablemente nos transformamos.
Fuente: http://mistextos.wordpress.com/2006/07/23/el-caballero-sir-galahad
*** Una bella historia, pero siempre se habla de Sir Galahad como el caballero más noble, puro, casto; igual lo repito "una bella historia".
Una historia sobre Sir Galahad (Parte II)
Al llegar afuera, Sir Galahad trajo su caballo y con el cuidado con que se trata a una reina ayudó a la bruja a montar en la grupa. Montó a su vez y empezó a galopar hacia el castillo real.
Una vez en el castillo, gritó al guardia para que bajara el puente, y éste con reticencia lo hizo.
Franqueado por la gente de aquella fotrtaleza que murmuraba sin poder creer lo que veía o se apartaba para no cruzar su mirada con la horrible mujer, Galahad llegó a la puerta de acceso a las habitaciones reales.
Con la mano impidió que la bruja se bajara por sus propios medios y se apuró a darle el brazo para ayudarla. Ella se sorprendió y lo miró casi con sarcasmo.
-Si es que vas a ser mi esposa -le dijo - es bueno que seas tratada como tal.
Apoyada en el brazo de él, la bruja entró en la recámara real. El rey había empeorado desde la partida de Galahad; ya no despertaba ni se alimentaba.
Galahad mandó a todos a abandonar la habitación. El médico personal del rey pidió permanecer y Galahad consintió.
La bruja se acercó al cuerpo de Arturo, lo olió, dijo algunas palabras extrañas y luego preparó un brebaje de un desagradable color verde que mezcló con un junco. Cuando intentó darle a beber el líquido al enfermo, el médico le tomó la mano con dureza.
-No - dijo -. Yo soy el médico y no confío en brujerías. Fuera de...
Y seguramente habría continuado diciendo ?... de este castillo?, pero no llegó a hacerlo; Galahad estaba a su lado con la espada cerca del cuello del médico y la mirada furiosa.
-No toques a esta mujer - dijo Galahad -; y el que se va eres tú... ¡Ahora! -gritó.
El médico huyó asustado. La bruja acercó la botella a los labios del rey y dejó caer el contenido en su boca.
-¿Y ahora? -preguntó Galahad.
-Ahora hay que esperar -dijo la bruja.
Ya en la noche, Galahad se quitó la capa y armó con ella un pequeño lecho a los pies de la cama del rey. Él se quedaría en la puerta de acceso cuidando de ambos.
A la mañana siguiente, por primera vez en muchos días, el rey despertó.
-¡Comida! -gritó- Quiero comer... Tengo mucha hambre.
-Buenos días majestad -saludó Galahad con una sonrisa, mientras hacía sonar la campanilla para llamar a la servidumbre.
-Mi querido amigo - dijo el rey-, siento tanta hambre como si no hubiese comido en semanas.
-No comiste en semanas - le confirmó Galahad.
En eso, a los pies de su cama apareció la imagen de la bruja mirándolo con una mueca que seguramente reemplazaba en ese rostro a la sonrisa. Arturo creyó que era una alucinación. Cerró los ojos y se los refregó hasta comprobar que, en efecto, la bruja estaba allí, en su propio cuarto.
-Te he dicho cientos de veces que no quería verte cerca de palacio. ¡Fuera de aquí! - ordenó el rey.
-Perdón majestad - dijo Galahad-, debes saber que si la echas me estás echando también a mí. Es tu privilegio echarnos a ambos, pero si se va ella me voy yo.
-¿Te has vuelto loco? - preguntó Arturo- ¿Adónde irías tú con este monstruo infame?
-Cuidado alteza, estás hablando de mi futura esposa.
-¿Qué? ¿Tu futura esposa? Yo he querido presentarte a las jóvenes casaderas de las mejores familias del reino, a las princesas más codiciadas de la región, a las mujeres más hermosas del mundo, y las has rechazado a todas. ¿Cómo vas ahora a casarte con ella?
La bruja se arregló burlonamente el pelo y dijo:
-Es el precio que ha pagado para que yo te cure.
-¡No! - gritó el rey - Me opongo. No permitiré esta locura. Prefiero morir.
-Está hecho, majestad - dijo Galahad.
-Te prohibo que te cases con ella - ordenó Arturo.
-Majestad - contestó Galahad-, existe solo una cosa en el mundo más importante para mí que una orden tuya, y es mi palabra. Yo hice un juramento y me propongo cumplirlo. Si tú te murieses mañana, habría dos eventos en un mismo día.
El rey comprendió que no podía hacer nada para proteger a su amigo de su juramento.
-Nunca podré pagar tu sacrificio por mí, Galahad, eres más noble aún de lo que siempre supe. -El rey se acercó a Galahad y lo abrazó-. Dime aunque sea qué puedo hacer por ti.
A la mañana siguiente, a pedido del caballero, en la capilla del palacio el sacerdote casó a la pareja con la única presencia de su majestad el rey. Al final de la ceremonia, Arturo entregó a Sir Galahad su bendición y un pergamino en el que cedía a la pareja los terrenos del otro lado del río y la cabaña en lo alto del monte.
Cuando salieron de la capilla, la plaza central estaba inusualmente desierta; nadie quería festejar ni asistir a esa boda; los corrillos del pueblo hablaban de brujerías, de hechizos trasladados, de locura y de posesión...
...
Fuente: http://mistextos.wordpress.com/2006/07/23/el-caballero-sir-galahad
Una vez en el castillo, gritó al guardia para que bajara el puente, y éste con reticencia lo hizo.
Franqueado por la gente de aquella fotrtaleza que murmuraba sin poder creer lo que veía o se apartaba para no cruzar su mirada con la horrible mujer, Galahad llegó a la puerta de acceso a las habitaciones reales.
Con la mano impidió que la bruja se bajara por sus propios medios y se apuró a darle el brazo para ayudarla. Ella se sorprendió y lo miró casi con sarcasmo.
-Si es que vas a ser mi esposa -le dijo - es bueno que seas tratada como tal.
Apoyada en el brazo de él, la bruja entró en la recámara real. El rey había empeorado desde la partida de Galahad; ya no despertaba ni se alimentaba.
Galahad mandó a todos a abandonar la habitación. El médico personal del rey pidió permanecer y Galahad consintió.
La bruja se acercó al cuerpo de Arturo, lo olió, dijo algunas palabras extrañas y luego preparó un brebaje de un desagradable color verde que mezcló con un junco. Cuando intentó darle a beber el líquido al enfermo, el médico le tomó la mano con dureza.
-No - dijo -. Yo soy el médico y no confío en brujerías. Fuera de...
Y seguramente habría continuado diciendo ?... de este castillo?, pero no llegó a hacerlo; Galahad estaba a su lado con la espada cerca del cuello del médico y la mirada furiosa.
-No toques a esta mujer - dijo Galahad -; y el que se va eres tú... ¡Ahora! -gritó.
El médico huyó asustado. La bruja acercó la botella a los labios del rey y dejó caer el contenido en su boca.
-¿Y ahora? -preguntó Galahad.
-Ahora hay que esperar -dijo la bruja.
Ya en la noche, Galahad se quitó la capa y armó con ella un pequeño lecho a los pies de la cama del rey. Él se quedaría en la puerta de acceso cuidando de ambos.
A la mañana siguiente, por primera vez en muchos días, el rey despertó.
-¡Comida! -gritó- Quiero comer... Tengo mucha hambre.
-Buenos días majestad -saludó Galahad con una sonrisa, mientras hacía sonar la campanilla para llamar a la servidumbre.
-Mi querido amigo - dijo el rey-, siento tanta hambre como si no hubiese comido en semanas.
-No comiste en semanas - le confirmó Galahad.
En eso, a los pies de su cama apareció la imagen de la bruja mirándolo con una mueca que seguramente reemplazaba en ese rostro a la sonrisa. Arturo creyó que era una alucinación. Cerró los ojos y se los refregó hasta comprobar que, en efecto, la bruja estaba allí, en su propio cuarto.
-Te he dicho cientos de veces que no quería verte cerca de palacio. ¡Fuera de aquí! - ordenó el rey.
-Perdón majestad - dijo Galahad-, debes saber que si la echas me estás echando también a mí. Es tu privilegio echarnos a ambos, pero si se va ella me voy yo.
-¿Te has vuelto loco? - preguntó Arturo- ¿Adónde irías tú con este monstruo infame?
-Cuidado alteza, estás hablando de mi futura esposa.
-¿Qué? ¿Tu futura esposa? Yo he querido presentarte a las jóvenes casaderas de las mejores familias del reino, a las princesas más codiciadas de la región, a las mujeres más hermosas del mundo, y las has rechazado a todas. ¿Cómo vas ahora a casarte con ella?
La bruja se arregló burlonamente el pelo y dijo:
-Es el precio que ha pagado para que yo te cure.
-¡No! - gritó el rey - Me opongo. No permitiré esta locura. Prefiero morir.
-Está hecho, majestad - dijo Galahad.
-Te prohibo que te cases con ella - ordenó Arturo.
-Majestad - contestó Galahad-, existe solo una cosa en el mundo más importante para mí que una orden tuya, y es mi palabra. Yo hice un juramento y me propongo cumplirlo. Si tú te murieses mañana, habría dos eventos en un mismo día.
El rey comprendió que no podía hacer nada para proteger a su amigo de su juramento.
-Nunca podré pagar tu sacrificio por mí, Galahad, eres más noble aún de lo que siempre supe. -El rey se acercó a Galahad y lo abrazó-. Dime aunque sea qué puedo hacer por ti.
A la mañana siguiente, a pedido del caballero, en la capilla del palacio el sacerdote casó a la pareja con la única presencia de su majestad el rey. Al final de la ceremonia, Arturo entregó a Sir Galahad su bendición y un pergamino en el que cedía a la pareja los terrenos del otro lado del río y la cabaña en lo alto del monte.
Cuando salieron de la capilla, la plaza central estaba inusualmente desierta; nadie quería festejar ni asistir a esa boda; los corrillos del pueblo hablaban de brujerías, de hechizos trasladados, de locura y de posesión...
...
Fuente: http://mistextos.wordpress.com/2006/07/23/el-caballero-sir-galahad
Una historia sobre Sir Galahad (Parte I)
Esta historia nos lleva a la época del Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda, tiempo de hechicería y castillos de puentes levadizos, tiempo de intrigas y batallas heroicas, tiempo de dragones mágicos que arrojan fuego por la boca y de paladines de honor y valor ilimitados.
El rey Arturo había enfermado. En tan solo dos semanas su debilidad lo había postrado en su cama y ya casi no comía. Todos los médicos de la corte fueron llamados para curar al monarca pero nadie había podido diagnosticar su mal. Pese a todos los cuidados, el buen rey empeoraba.
Una mañana, mientras los sirvientes aireaban la habitación donde el rey yacía dormido, uno de ellos le dijo a otro con tristeza:
-Morirá ...
En el cuarto estaba Sir Galahad, el más heroico y apuesto de los caballeros de la mesa redonda y el compañero de las grandes lides de Arturo.
Galahad escuchó el comentario del sirviente y se puso de pie como un rayo, tomó al sirviente de las ropas y le gritó:
-Jamás vuelvas a repetir esa palabra, ¿Entiendes? El rey vivirá, el rey se recuperará ... Solo necesitamos encontrar al médico que conozca su mal, ¿oíste?
El sirviente, temblando, se animó a contestar:
-Lo que pasa, Sir, es que Arturo no está enfermo, está embrujado.
Eran épocas donde la magia era tan lógica y natural como la ley de gravedad.
-¿Por qué dices eso, maldición! -preguntó Galahad.
-Tengo muchos años, mi señor, y he visto decenas de hombres y mujeres en esta situación, solamente uno de ellos ha sobrevivido.
-Eso quiere decir que existe una posibilidad ... Dime cómo lo hizo ése, el que escapó de la muerte.
-Se trata de conseguir un brujo más poderoso que el que realizó el conjuro; si eso no se hace, el hechizado muere.
-Debe haber en el reino un hechicero poderoso -dijo Galahad-, pero si no está en el reino lo iré a buscar del otro lado del mar y lo traeré.
-Que yo sepa hay solamente dos personas tan poderosas como para curar a Arturo, Sir Galahad; uno es Merlín, que aún en el caso de que se enterara tardaría dos semanas en venir y no creo que nuestro rey pueda soportar tanto.
-¿Y la otra?
El viejo sirviente bajó la cabeza moviéndola de un lado a otro negativamente.
-La otra es la bruja de la montaña... Pero aun cuando alguien fuera suficientemente valiente para ir a buscarla, lo cual dudo, ella jamás vendría a curar al rey que la expulsó del palacio hace tantos años.
La fama de la bruja era realmente siniestra. Se sabía que era capaz de transformar en su esclavo al más bravo guerrero con solo mirarlo a los ojos; se decía que con solo tocarla se le helaba a uno la sangre en las venas; se contaba que hervía a la gente en aceite para comerse su corazón.
Pero Arturo era el mejor amigo que Galahad tenía en su vida, había batallado a su lado cientos de veces, había escuchado sus penas más banales y las más profundas. No había riesgo que él no corriera por salvar a su soberano, a su amigo y a la mejor persona que había conocido.
Galahad calzó su armadura y montando su caballo se dirigió a la montaña Negra donde estaba la cueva de la bruja.
Apenas cruzó el río, notó que el cielo empezaba a oscurecerse. Nubes opacas y densas perecían ancladas al pie de la montaña. Al llegar a la cueva, la noche parecía haber caído en pleno día.
Galahad desmontó y caminó hacia el agujero en la piedra. Verdaderamente, el frío sobrenatural que salía de la gruta y el olor fétido que emanaba del interior lo obligaron a replantear su empresa, pero el caballero resistió y siguió avanzando por el piso encharcado y el lúgubre túnel. De vez en cuando, el aleteo de un murciélago lo llevaba a cubrirse instintivamente la cara.
A quince minutos de marcha, el túnel se abría en una enorme caverna impregnada de un olor acre y de una luz amarillenta generada por cientos de velas encendidas. En el centro, revolviendo una olla humeante, estaba la bruja.
Era una típica bruja de cuento, tal y como se la había descripto su abuela en aquellas historias de terror que le contaba en su infancia para dormir y que lo desvelaban fantaseando la lucha contra el mal que emprendería cuando tuviera edad para ser caballero de la corte.
Allí estaba, encorvada, vestida de negro, con las manos alargadas y huesudas terminadas en larguísimas uñas que parecían garras, los ojos pequeños, la nariz ganchuda, el mentón prominente y la actitud que encarnaba el espanto.
Apenas Galahad entró, sin siquiera mirarlo la bruja le gritó:
-¡Vete antes de que te convierta en un sapo o en algo peor!
-Es que he venido a buscarte -dijo Galahad-, necesito ayuda para mi amigo que está muy enfermo.
-Je... je... je... -rió la bruja-. El rey está embrujado y a pesar de que no he sido yo quien ha hecho el conjuro, nada hay que puedas hacer para evitar su muerte.
-Pero tú... tú eres más poderosa que quien hizo el conjuro. Tú podrías salvarlo -argumentó Galahad.
-¿Por qué haría yo tal cosa? -preguntó la bruja recordando con resentimiento el desprecio del rey.
-Por lo que pidas -dijo Galahad-, me ocuparé personalmente de que se te pague el precio que exijas.
La bruja miró al caballero. Era ciertamente extraño tener a semejante personaje en su cueva pidiéndole ayuda. Aun a la luz de las velas Galahad era increíblemente apuesto, lo cual sumado a su porte lo convertía en una imagen de la gallardía y la belleza.
La bruja lo miró de reojo y anunció:
-El precio es este: si curo al rey y solamente si lo curo...
-Lo que pidas... -dijo Galahad.
-¡Quiero que te cases conmigo!
Galahad se estremeció. No concebía pasar el resto de sus días conviviendo con la bruja, y sin embargo, era la vida de Arturo. Cuántas veces su amigo había salvado la suya durante una batalla. Le debía no una, sino cien vidas... Además, el reino necesitaba de Arturo.
-Sea -dijo el caballero-, si curas a Arturo te desposaré, te doy mi palabra. Pero por favor, apúrate, temo llegar al castillo y que sea tarde para salvarlo.
En silencio, la bruja tomó una maleta, puso unos cuantos polvos y brebajes en su interior, recogió una bolsa de cuero llena de extraños ingredientes y se dirigió al exterior, seguida por Galahad.
...
Fuente: http://mistextos.wordpress.com/2006/07/23/el-caballero-sir-galahad
El rey Arturo había enfermado. En tan solo dos semanas su debilidad lo había postrado en su cama y ya casi no comía. Todos los médicos de la corte fueron llamados para curar al monarca pero nadie había podido diagnosticar su mal. Pese a todos los cuidados, el buen rey empeoraba.
Una mañana, mientras los sirvientes aireaban la habitación donde el rey yacía dormido, uno de ellos le dijo a otro con tristeza:
-Morirá ...
En el cuarto estaba Sir Galahad, el más heroico y apuesto de los caballeros de la mesa redonda y el compañero de las grandes lides de Arturo.
Galahad escuchó el comentario del sirviente y se puso de pie como un rayo, tomó al sirviente de las ropas y le gritó:
-Jamás vuelvas a repetir esa palabra, ¿Entiendes? El rey vivirá, el rey se recuperará ... Solo necesitamos encontrar al médico que conozca su mal, ¿oíste?
El sirviente, temblando, se animó a contestar:
-Lo que pasa, Sir, es que Arturo no está enfermo, está embrujado.
Eran épocas donde la magia era tan lógica y natural como la ley de gravedad.
-¿Por qué dices eso, maldición! -preguntó Galahad.
-Tengo muchos años, mi señor, y he visto decenas de hombres y mujeres en esta situación, solamente uno de ellos ha sobrevivido.
-Eso quiere decir que existe una posibilidad ... Dime cómo lo hizo ése, el que escapó de la muerte.
-Se trata de conseguir un brujo más poderoso que el que realizó el conjuro; si eso no se hace, el hechizado muere.
-Debe haber en el reino un hechicero poderoso -dijo Galahad-, pero si no está en el reino lo iré a buscar del otro lado del mar y lo traeré.
-Que yo sepa hay solamente dos personas tan poderosas como para curar a Arturo, Sir Galahad; uno es Merlín, que aún en el caso de que se enterara tardaría dos semanas en venir y no creo que nuestro rey pueda soportar tanto.
-¿Y la otra?
El viejo sirviente bajó la cabeza moviéndola de un lado a otro negativamente.
-La otra es la bruja de la montaña... Pero aun cuando alguien fuera suficientemente valiente para ir a buscarla, lo cual dudo, ella jamás vendría a curar al rey que la expulsó del palacio hace tantos años.
La fama de la bruja era realmente siniestra. Se sabía que era capaz de transformar en su esclavo al más bravo guerrero con solo mirarlo a los ojos; se decía que con solo tocarla se le helaba a uno la sangre en las venas; se contaba que hervía a la gente en aceite para comerse su corazón.
Pero Arturo era el mejor amigo que Galahad tenía en su vida, había batallado a su lado cientos de veces, había escuchado sus penas más banales y las más profundas. No había riesgo que él no corriera por salvar a su soberano, a su amigo y a la mejor persona que había conocido.
Galahad calzó su armadura y montando su caballo se dirigió a la montaña Negra donde estaba la cueva de la bruja.
Apenas cruzó el río, notó que el cielo empezaba a oscurecerse. Nubes opacas y densas perecían ancladas al pie de la montaña. Al llegar a la cueva, la noche parecía haber caído en pleno día.
Galahad desmontó y caminó hacia el agujero en la piedra. Verdaderamente, el frío sobrenatural que salía de la gruta y el olor fétido que emanaba del interior lo obligaron a replantear su empresa, pero el caballero resistió y siguió avanzando por el piso encharcado y el lúgubre túnel. De vez en cuando, el aleteo de un murciélago lo llevaba a cubrirse instintivamente la cara.
A quince minutos de marcha, el túnel se abría en una enorme caverna impregnada de un olor acre y de una luz amarillenta generada por cientos de velas encendidas. En el centro, revolviendo una olla humeante, estaba la bruja.
Era una típica bruja de cuento, tal y como se la había descripto su abuela en aquellas historias de terror que le contaba en su infancia para dormir y que lo desvelaban fantaseando la lucha contra el mal que emprendería cuando tuviera edad para ser caballero de la corte.
Allí estaba, encorvada, vestida de negro, con las manos alargadas y huesudas terminadas en larguísimas uñas que parecían garras, los ojos pequeños, la nariz ganchuda, el mentón prominente y la actitud que encarnaba el espanto.
Apenas Galahad entró, sin siquiera mirarlo la bruja le gritó:
-¡Vete antes de que te convierta en un sapo o en algo peor!
-Es que he venido a buscarte -dijo Galahad-, necesito ayuda para mi amigo que está muy enfermo.
-Je... je... je... -rió la bruja-. El rey está embrujado y a pesar de que no he sido yo quien ha hecho el conjuro, nada hay que puedas hacer para evitar su muerte.
-Pero tú... tú eres más poderosa que quien hizo el conjuro. Tú podrías salvarlo -argumentó Galahad.
-¿Por qué haría yo tal cosa? -preguntó la bruja recordando con resentimiento el desprecio del rey.
-Por lo que pidas -dijo Galahad-, me ocuparé personalmente de que se te pague el precio que exijas.
La bruja miró al caballero. Era ciertamente extraño tener a semejante personaje en su cueva pidiéndole ayuda. Aun a la luz de las velas Galahad era increíblemente apuesto, lo cual sumado a su porte lo convertía en una imagen de la gallardía y la belleza.
La bruja lo miró de reojo y anunció:
-El precio es este: si curo al rey y solamente si lo curo...
-Lo que pidas... -dijo Galahad.
-¡Quiero que te cases conmigo!
Galahad se estremeció. No concebía pasar el resto de sus días conviviendo con la bruja, y sin embargo, era la vida de Arturo. Cuántas veces su amigo había salvado la suya durante una batalla. Le debía no una, sino cien vidas... Además, el reino necesitaba de Arturo.
-Sea -dijo el caballero-, si curas a Arturo te desposaré, te doy mi palabra. Pero por favor, apúrate, temo llegar al castillo y que sea tarde para salvarlo.
En silencio, la bruja tomó una maleta, puso unos cuantos polvos y brebajes en su interior, recogió una bolsa de cuero llena de extraños ingredientes y se dirigió al exterior, seguida por Galahad.
...
Fuente: http://mistextos.wordpress.com/2006/07/23/el-caballero-sir-galahad
Cuchillazo - Escribir todo de nuevo (Miniserie: Misterio)
Utilizada en Misterio, otra de las miniseries de Capitán Perez
Si te he visto suplicar
retorcerte y transpirar
y pidiéndome a gritos que te salve
porque ahora he de cambiar
y mi mano estirar
para así sacarte de esa nave
No tengo tiempo de explicar
por que es absurdo la verdad
cuando podemos escribir todo de nuevo
No tengo tiempo de explicar
por que es absurdo la verdad
cuando podemos escribir todo de nuevo
Si te he visto suplicar
retorcerte y transpirar
y pidiéndome a gritos que te salve
porque ahora he de cambiar
y mi mano estirar
para así sacarte de esa nave
No tengo tiempo de explicar
por que es absurdo la verdad
cuando podemos escribir todo de nuevo
No tengo tiempo de explicar
por que es absurdo la verdad
cuando podemos escribir todo de nuevo
Si te he visto suplicar
retorcerte y transpirar
y pidiéndome a gritos que te salve
porque ahora he de cambiar
y mi mano estirar
para así sacarte de esa nave
No tengo tiempo de explicar
por que es absurdo la verdad
cuando podemos escribir todo de nuevo
No tengo tiempo de explicar
por que es absurdo la verdad
cuando podemos escribir todo de nuevo
Si te he visto suplicar
retorcerte y transpirar
y pidiéndome a gritos que te salve
porque ahora he de cambiar
y mi mano estirar
para así sacarte de esa nave
No tengo tiempo de explicar
por que es absurdo la verdad
cuando podemos escribir todo de nuevo
No tengo tiempo de explicar
por que es absurdo la verdad
cuando podemos escribir todo de nuevo
Problemas al instalar Windows
Hace unas semanas tuve un problema con mi PC, simplemente no podia instalar Window XP desde el CD, luego del:
"Pulse una tecla para arrancar desade el cd ..." y
"El programa de instalación esta inspeccionando la configuración de hardware de su equipo"
-.- se quedaba en negro todo y nisiquiera el prompt, estuve esperando como media hora para que aparezca una pantalla azul y pues nada; me desespere tenia que terminar un trabajo y no podia convivir más con un virus que tenia (motivo por el cual deseaba formatear la unidad C y luego reinstalar windowsxp), luego de leer en unos foros, yo no era el primero al que le pasaba eso y tampoco el último.
La solución que opte por tomar fue formatear utilizando el QtParted, para eso necesite el Live CD de Ubuntu.

Luego para trabajar como root y ejecutar el QtParted:
Y para terminar escogi la hda1, le puse formatear, luego un commit, y al reiniciar
pude por fin instalar Windows.

Citaré una de las soluciones que vi en un foro (muy parecido a mi caso, yo tb tengo un SuSE en una de las particiones):
"Pulse una tecla para arrancar desade el cd ..." y
"El programa de instalación esta inspeccionando la configuración de hardware de su equipo"
-.- se quedaba en negro todo y nisiquiera el prompt, estuve esperando como media hora para que aparezca una pantalla azul y pues nada; me desespere tenia que terminar un trabajo y no podia convivir más con un virus que tenia (motivo por el cual deseaba formatear la unidad C y luego reinstalar windowsxp), luego de leer en unos foros, yo no era el primero al que le pasaba eso y tampoco el último.
La solución que opte por tomar fue formatear utilizando el QtParted, para eso necesite el Live CD de Ubuntu.

Luego para trabajar como root y ejecutar el QtParted:
sudo -i
qtparted
qtparted
Y para terminar escogi la hda1, le puse formatear, luego un commit, y al reiniciar

Citaré una de las soluciones que vi en un foro (muy parecido a mi caso, yo tb tengo un SuSE en una de las particiones):
Faltaría más!!!
A ver, los antecedentes: Disco duro de 80GB, Primera partición de 64 GB con XP, Segunda partición con LINUX de 16 GB. XP ya estaba instalado y el problema surgió al instalar el linux (fue un SUSE paero también me pasó con otros: FC4, Mandriva...). El linux instaló el gestor de arranque (GRUB, aunq con LILO me hacía lo mismo) y a partir de ahí, el ordenador no arrancaba ni siquiera desde el CD de instalación de XP, como comenté arriba.
El problema era que Windows trabaja con LBA y el linux necesita conocer la configuración del disco en CHS (Cilindros, cabezas y sectores). El caos llegó porque por defecto, el linux con un disco duro grande, considera 63 cabezas y para que no halla problemas con particiones de linux situadas más allá de los 32GB primeros, hay que indicarle que trabaje con una configuración de disco distinta (con 255 cabezas), así no se 'confunde' al MBR. Por tanto, inicié un Linux desde un Live CD (Arrancando así no tenía problemas) hice lo siguiente (como root):
sfdisk -l /dev/hda | sfdisk --no-reread --force -H255 /dev/hda
dd if=/dev/zero of=/dev/hda bs=446 count=1
mkdir /otrolinux
mount /dev/hda2 /otrolinux
/otrolinux/usr/bin/grub-install --root-directory=/otrolinux /dev/hda2
Linea 1: Cambiar la configuración geométrica del disco a 255 cabezas
Linea 2: Borro el MBR (el MBR son 512 bytes pero en los ultimos 64 están las referencias a las particiones y otros dos bytes que creo que se usan para letras de unidades (???) y eso no lo quería perder)
Linea 3: Creo un directorio
Linea 4: Monto la partición del linux instalado en ese directorio
Linea 5: Reinstalo el GRUB usando el comando desde la instalación existente y OJO: lo reinstalo en el primer sector de la partición, NO EN EL MBR
Después reinicié y, lógicamente, aun no arrancaba el portatil, pero SÍ me arrancaba el cd de XP, con lo cual pude entrar en la consola de reparación y ejecutar FIXMBR y poner con el fdisk la segunda partición como la activa ya que era donde puse el gestor de arranque.
A continuación saqué el CD de XP y... todo solucionado!!!!
Espero que a alguien le sirva y perdón por el rollo que acabo de meter
Salu2
Fuente: http://www.configurarequipos.com/tema39784-8-0.html
A ver, los antecedentes: Disco duro de 80GB, Primera partición de 64 GB con XP, Segunda partición con LINUX de 16 GB. XP ya estaba instalado y el problema surgió al instalar el linux (fue un SUSE paero también me pasó con otros: FC4, Mandriva...). El linux instaló el gestor de arranque (GRUB, aunq con LILO me hacía lo mismo) y a partir de ahí, el ordenador no arrancaba ni siquiera desde el CD de instalación de XP, como comenté arriba.
El problema era que Windows trabaja con LBA y el linux necesita conocer la configuración del disco en CHS (Cilindros, cabezas y sectores). El caos llegó porque por defecto, el linux con un disco duro grande, considera 63 cabezas y para que no halla problemas con particiones de linux situadas más allá de los 32GB primeros, hay que indicarle que trabaje con una configuración de disco distinta (con 255 cabezas), así no se 'confunde' al MBR. Por tanto, inicié un Linux desde un Live CD (Arrancando así no tenía problemas) hice lo siguiente (como root):
sfdisk -l /dev/hda | sfdisk --no-reread --force -H255 /dev/hda
dd if=/dev/zero of=/dev/hda bs=446 count=1
mkdir /otrolinux
mount /dev/hda2 /otrolinux
/otrolinux/usr/bin/grub-install --root-directory=/otrolinux /dev/hda2
Linea 1: Cambiar la configuración geométrica del disco a 255 cabezas
Linea 2: Borro el MBR (el MBR son 512 bytes pero en los ultimos 64 están las referencias a las particiones y otros dos bytes que creo que se usan para letras de unidades (???) y eso no lo quería perder)
Linea 3: Creo un directorio
Linea 4: Monto la partición del linux instalado en ese directorio
Linea 5: Reinstalo el GRUB usando el comando desde la instalación existente y OJO: lo reinstalo en el primer sector de la partición, NO EN EL MBR
Después reinicié y, lógicamente, aun no arrancaba el portatil, pero SÍ me arrancaba el cd de XP, con lo cual pude entrar en la consola de reparación y ejecutar FIXMBR y poner con el fdisk la segunda partición como la activa ya que era donde puse el gestor de arranque.
A continuación saqué el CD de XP y... todo solucionado!!!!
Espero que a alguien le sirva y perdón por el rollo que acabo de meter
Salu2
Fuente: http://www.configurarequipos.com/tema39784-8-0.html
Wang Lee Hom - Forever Love
Triste, triste 
Ai ni bu shi yin wei ni de mei er yi
Wo yue lai yue ai ni mei ge yan shen chu dong wo de xin
Yin wei ni rang wo kan jian Forever cai liao jie zi ji
Wei lai zhe xie ri zi yao hao hao zhen xi
Ai wo you xie tong ku you xie bu gong ping
Ru guo zhen de ai wo bu shi li suo dang ran de jue ding
Gan dao ni de hu xi zai wo er bian xiang wei feng shen qi
Wen rou de an fu wo de bu an ding
Suo yi wo yao mei tian yan jiu ni de xiao rong Wo.. duo me zi ran
Forever Love.. Forever Love
Wo zhi xiang yong zhe yi bei zi qu ai ni
Cong jin yi hou ni hui shi suo you xing fu de li you
Ai qing shi chang zui mei zui yuan de lu xing
Yan tu yu ji ni ning ou er zu ai wo men de qian jin
Gan dao ni de ti wen zai wo huai li xiang yang guang he xu
Qiao miao de rong hua wo de bu an ding
Bu ke si yi zheng ming wo ai ni de li you Wo.. duo me zi ran
Forever Love..Forever Love
Wo zhi xiang yong wo zhe yi bei zi qu ai ni
Cong jin yi hou ni hui shi suo you xing fu de li you
Ni gan dong de yan jing
Wo chen mo de sheng yin
Fang fu jiu shi zui hao de zheng ming
Jiu rang wo zai shuo yi ci, I love you
Zhi dao yong yuan ..
Oh .. Forever Love.. Forever Love
Wo zhi xiang yong wo zhe yi bei zi qu ai ni
Cong jin yi hou ni hui shi suo you xing fu de li you
Forever Love .. Forever Love .. Forever Love
Ai ni bu shi yin wei ni de mei er yi
Wo yue lai yue ai ni mei ge yan shen chu dong wo de xin
Yin wei ni rang wo kan jian Forever cai liao jie zi ji
Wei lai zhe xie ri zi yao hao hao zhen xi
Ai wo you xie tong ku you xie bu gong ping
Ru guo zhen de ai wo bu shi li suo dang ran de jue ding
Gan dao ni de hu xi zai wo er bian xiang wei feng shen qi
Wen rou de an fu wo de bu an ding
Suo yi wo yao mei tian yan jiu ni de xiao rong Wo.. duo me zi ran
Forever Love.. Forever Love
Wo zhi xiang yong zhe yi bei zi qu ai ni
Cong jin yi hou ni hui shi suo you xing fu de li you
Ai qing shi chang zui mei zui yuan de lu xing
Yan tu yu ji ni ning ou er zu ai wo men de qian jin
Gan dao ni de ti wen zai wo huai li xiang yang guang he xu
Qiao miao de rong hua wo de bu an ding
Bu ke si yi zheng ming wo ai ni de li you Wo.. duo me zi ran
Forever Love..Forever Love
Wo zhi xiang yong wo zhe yi bei zi qu ai ni
Cong jin yi hou ni hui shi suo you xing fu de li you
Ni gan dong de yan jing
Wo chen mo de sheng yin
Fang fu jiu shi zui hao de zheng ming
Jiu rang wo zai shuo yi ci, I love you
Zhi dao yong yuan ..
Oh .. Forever Love.. Forever Love
Wo zhi xiang yong wo zhe yi bei zi qu ai ni
Cong jin yi hou ni hui shi suo you xing fu de li you
Forever Love .. Forever Love .. Forever Love
La Gran Sangre - El Solitario (Soundtrack)
La mejor serie q he visto por Frecuencia Latina y esta canción tb está muy, muy buena 
Caminando por mi barrio sin rumbo voy,
Mi vida llena de sombras hay que triste estoy
Voy buscando solamente un poquito de amor
Nado contra la corriente solito mi amor
Es La Sangre
La que me hace vivir
La que me hace andar por ahí
Persiguiendo la luz para llegar hacia ti.
Sin dinero sin trabajo ya no tengo que comer
Yo pensando en tus labios y que tu quieras volver
Solo soy como una sombra en medio de la ciudad
Hay cariño vuelve pronto, que yo sufro si no estas
Es la Sangre
Que me hace llorar
Que me hace gritar
Y a la sangre que es la vida me da fuerzas pa luchar
Voy buscando la salida de la sangre es mi verdad
Que me hace sentir
Que me hace feliz
Sangre
Que me hace pensar
Que me hace cantar
Caminando por mi barrio sin rumbo voy,
Mi vida llena de sombras hay que triste estoy
Voy buscando solamente un poquito de amor
Nado contra la corriente solito mi amor
Es La Sangre
La que me hace vivir
La que me hace andar por ahí
Persiguiendo la luz para llegar hacia ti.
Sin dinero sin trabajo ya no tengo que comer
Yo pensando en tus labios y que tu quieras volver
Solo soy como una sombra en medio de la ciudad
Hay cariño vuelve pronto, que yo sufro si no estas
Es la Sangre
Que me hace llorar
Que me hace gritar
Y a la sangre que es la vida me da fuerzas pa luchar
Voy buscando la salida de la sangre es mi verdad
Que me hace sentir
Que me hace feliz
Sangre
Que me hace pensar
Que me hace cantar
Jennifer Peña - Hasta el fin del mundo
Esta canción me la paso una amiga, q digo! ... una gran amiga ... muy bonita la letra de la canción.
Se la paran dedicando verdad Sayde? jejeje
muchos fans.
Gracias Saidi, y yo tb TKM amiguita =* y ¡Arriba Colombia!

Tú no te imaginas
Lo que siento por ti
Como me haces falta
Cuando estas lejos de mi
Si tu me dejaras
No sabría que hacer
Cambiaria mi vida
Me podría enloquecer
Pido a Dios que ese momento nunca llegue
Y que proteja nuestro amor
Como tu no existen dos
Hasta el fin del mundo te iría a buscar
De ti nada me puede separar
Cruzaría los siete mares hasta llegar a ti
Hasta el fin del mundo te seguiré
Donde sea que estés yo te encontraré
Nada en mí es más importante
Que vivir junto a ti
Me da tanto miedo esta gran necesidad
De tenerte siempre y quererte más y más
Es un sentimiento muy difícil de explicar
Lo loca que me pongo si demoras en llegar
Pido a Dios que no me dejes
Y por siempre que proteja nuestro amor
Como tú no existen dos
Hasta el fin del mundo te iría a buscar
De ti nada me puede separar
Cruzaría los siete mares hasta llegar a ti
Hasta el fin del mundo te seguiré
Donde sea que estés yo te encontraré
Nada en mí es más importante
Que vivir junto a ti
Cómo imaginarme esta vida sin tu amor
Si te necesito igual que al agua
Me derrumbaría si me dejaras de amar
Me harías una herida mortal, mortal?
Por eso mi amor
Hasta el fin del mundo te iría a buscar
De ti nada me puede separar
Cruzaría los siete mares hasta llegar a ti
Hasta el fin del mundo te seguiré
Donde sea que estés yo te encontraré
Nada en mí es más importante
Que vivir junto a ti
Hasta el fin del mundo!
Se la paran dedicando verdad Sayde? jejeje
Gracias Saidi, y yo tb TKM amiguita =* y ¡Arriba Colombia!

Tú no te imaginas
Lo que siento por ti
Como me haces falta
Cuando estas lejos de mi
Si tu me dejaras
No sabría que hacer
Cambiaria mi vida
Me podría enloquecer
Pido a Dios que ese momento nunca llegue
Y que proteja nuestro amor
Como tu no existen dos
Hasta el fin del mundo te iría a buscar
De ti nada me puede separar
Cruzaría los siete mares hasta llegar a ti
Hasta el fin del mundo te seguiré
Donde sea que estés yo te encontraré
Nada en mí es más importante
Que vivir junto a ti
Me da tanto miedo esta gran necesidad
De tenerte siempre y quererte más y más
Es un sentimiento muy difícil de explicar
Lo loca que me pongo si demoras en llegar
Pido a Dios que no me dejes
Y por siempre que proteja nuestro amor
Como tú no existen dos
Hasta el fin del mundo te iría a buscar
De ti nada me puede separar
Cruzaría los siete mares hasta llegar a ti
Hasta el fin del mundo te seguiré
Donde sea que estés yo te encontraré
Nada en mí es más importante
Que vivir junto a ti
Cómo imaginarme esta vida sin tu amor
Si te necesito igual que al agua
Me derrumbaría si me dejaras de amar
Me harías una herida mortal, mortal?
Por eso mi amor
Hasta el fin del mundo te iría a buscar
De ti nada me puede separar
Cruzaría los siete mares hasta llegar a ti
Hasta el fin del mundo te seguiré
Donde sea que estés yo te encontraré
Nada en mí es más importante
Que vivir junto a ti
Hasta el fin del mundo!






